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El Precio del Servicio: Parte III
Te propongo que abras tu casa para tus hermanos y para los que no son tus hermanos todavía.
Pr.Rubén Chacón
Aspectos prácticos.- En forma práctica, ¿qué significa esto? Quisiera proponer algunas cosas prácticas. Significa que abras tu casa para tus hermanos y para los que no son tus hermanos todavía. Que estés dispuesto a que se destruyan las cosas de tu casa, por la causa del Señor.
Cuando abres tu casa, las plantas se destruyen, los muebles se estropean, el refrigerador se vacía. Ese es un precio práctico. En cuanto al precio, hay que estar sumamente claro en este punto. Porque es probable que alguno piense: si abro mi casa y permito que los hermanos y la gente venga, y se coma todo lo que pueda, y use todo lo que quiera de mi casa, seguramente voy a ser recompensado, permanentemente voy a recibir la gratitud de la gente. Yo te digo que estés preparado a que nadie te lo vaya a agradecer. Después que te comen toda la comida; después que, lejos de diezmar, te han pedido plata, llega el día en que uno de ellos dirá: ‘Me voy de aquí, porque no hay amor’. Esto es lo concreto, esto es lo práctico.
Y tú debes seguir sirviendo, y debes seguir poniendo tu vida por los demás, y debes seguir abriendo tu casa, y con gozo volver a poner las plantas, y con gozo volver a rearmar la vajilla y volver a llenar el refrigerador. Hasta que, después de mucho darse, de tener mucha paciencia, de amar desinteresadamente a los demás, veas que uno de ellos, por ahí, tiene lágrimas en sus ojos, y está diciendo: “Jesucristo es el Señor”. Y cuando uno ve eso, entonces dice: ‘Vale la pena darse’.
La honra de servirle.-Cristo fue a la cruz por un gozo que fue puesto delante de él, y ver ese gozo delante de él le permitió sufrir la cruz. Isaías 53 dice que ese gozo era que vería linaje, y quedaría satisfecho. ¡Aleluya! Él vio que, yendo a la cruz y dando su vida, eso traería fruto.
Y el fruto era que el Señor levantaría descendencia. ¡Aquí están los hermanos de Jesús, aquí está la familia de Jesús, fruto de su amor, fruto de su entrega!
Amados hermanos, en el nombre del Señor, salgamos de nosotros mismos, salgamos de nuestro encierro. Afuera, hay un mundo de gente desesperada que necesita al Señor. Y un modo concreto para que tú empieces, es abriendo tu casa. Rodéate de gente que no tiene al Señor. Cobíjalos en tu casa, y tienes que estar dispuesto a servir al Señor con todo, por el tiempo que reste. En esto, como nos decía el hermano Dana, hay gozo. No es un camino de sufrimiento, de pura frustración. En esto hay un gozo profundo, y es el gozo de Cristo, de que estamos siendo conformados a su imagen, de que estamos sirviendo al Señor como él es.
En el nombre del Señor, yo los llamo, los invito, a tomar la cruz. Los invito a gastar el tiempo que nos reste en la causa del Señor. A invertir lo que el Señor nos ha dado, en el servicio a los demás, dispuestos a esperar recompensa no en esta vida.
Y terminemos con lo que dice el evangelio de Juan capítulo 12:26. Después que el Señor ha dicho que: “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”, entonces habla de la recompensa: “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”.
No esperemos la recompensa de los hombres, ni siquiera la gratitud de los hombres. No esperemos el reconocimiento de los hombres. Pero, aquellos que toman este camino y siguen al Cordero por dondequiera que va, un día, el Padre los honrará. En el nombre del Señor, yo los animo a pagar este precio, porque el que aborrece su vida en este mundo la está guardando para vida eterna. En el nombre del Señor, que tengamos muchos testimonios, cientos de testimonios, en el lugar donde el Señor te ha puesto, en la población, en la villa, donde el Señor te tiene.
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